lunes, 30 de marzo de 2015

Cuando nos importaba



Cuando nos importaba,
todo parecía moverse a nuestro ritmo,
todo tenía un por qué, una razón de ser,
pero no perdíamos el tiempo en encontrar ese motivo.
Movíamos el mundo entre susurros compartidos,
siempre al compás nuestros suspiros.
Pero eso era antes, en otro tiempo, en otra época,
en el acontecer del improperio,
en el momento en que importaba todo menos el tiempo.
Hoy releo los mensajes y muchos no tienen sentido,
sé que entonces lo tenían,
porque el sentimiento era fluido,
no como ahora que hay que auparle,
empujarle a que salga,
y ya no atina a acariciarte, sólo choca contra tanto desplante.
Mas hubo un momento en que creíamos en esto;
cuando nos importaba,
y pasar un día sin hablarnos era lo peor del mundo,
pedirte un abrazo de consuelo lo más normal del día
(y lo mejor, seamos sinceras).
Porque cuando nos importaba lo que le pasase a la otra,
veíamos, en un suspiro, el eco de las caricias aún por recibir,
la pena de un corazón que llora una ausencia muy presente,
el fluir de lágrimas que esperan
tras la presa de una fortaleza hierática.
Pero esos ojos solo se veían cuando nos importaba…


domingo, 29 de marzo de 2015

Sabe diferente



He disfrutado del calor de otros cuerpos,
he saciado mi sed en bocas ajenas,
pero no he perdido tu recuerdo entre sus sábanas
ni tú, tu toque entre mis piernas.

No fue malo el sexo con ninguna amante,
pues la pasión invadió siempre mis venas,
y ardí hasta alcanzar el orgasmo,
pero nunca osaría compararte a ellas.

Allí donde otras "dan la talla",
tú demuestras el poder de la experiencia,
llevándome a lo más alto del cielo
y obligando al santo a abrirme las puertas.

No es un secreto que te echara de menos
e indiscutiblemente, valió la pena la espera;
donde otras me "comerían el coño"
tú has "bebido del cáliz de mi entrepierna".


Siempre sabrá diferente el cielo
si eres tú quien me lo enseña.

sábado, 28 de marzo de 2015

Deambulaba el alma



Deambulaba el alma a luz de la lumbre,
ahogando recuerdos en un mar de llamas,
quemando con llanto sus ojos azules.
Deambulaba ciega, oteando la estancia.
¡Pobre alma perdida que aúlla sin ganas
y se encuentra tan sola en mitad de la nada!
El cuerpo que un día le sirvió de abrigo
yace ya en la tierra, sólo en apariencia, dormido
pero el alma vaga entre los dos mundos,
y es que en El Más Allá no viene marcado el camino.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Momento



Busco

a alguien con quien perderme en este bosque,

que no sepa el camino ni busque un mapa,

que no tenga miedo al frío,

ni a la oscuridad más absoluta.


No me interesa,

el color de pelo o el de ojos,

la talla del pantalón o la del calzado,

ni si quiera el sexo de esa persona.


Quiero vivir el momento Disney,

en el que ese alguien me persigue entre las ramas,

mi camiseta se engancha en el árbol más bonito,

y cuando vuelve a por mí nos besamos

hasta quedar sin aliento.


No quiero un “para siempre”,

me vale con ese momento.



Este es el último #Versato que subo esta semana, lo juro xD
La foto esta vez es de mi compañera Laura, aquí os dejo su poema, a mi personalmente me encanta! https://instagram.com/p/0ljqhTS-JM/  ^^

Sin Editar - volar sin alas

Si cuando aprendas a volar
les da por cortarte las alas,
o te dicen que los sueños
no son más que cuentos de hadas,
ven, que yo te vuelvo a enseñar.
Tú y yo volaremos sin alas,
desdibujaremos sonrisas,
y, en el momento en que me mires,
entraré en la fantasía de tu falda.
y allí no existirán las prisas,
pues pesan demasiado para soportarlas.

martes, 24 de marzo de 2015

Esclusa



Si cierro los ojos aún puedo verte,
sentada en la boca del río,
mirando al horizonte sin mirar realmente.

Desde mi lugar estratégico,
quedabas encuadrada por las ramas,
siempre a contra luz, serena y de espaldas.

El agua parecía llamarte,
o tal vez estuvieseis de charla
(siempre fuiste una más del paisaje,
así que no me extrañaría nada).

A tu derecha la fiel “Burrilla”
la primera en girar el cuello al verme,
y en callarse, también la primera.

Puede que no firmásemos los árboles,
pero en aquella esclusa
aún perdura nuestra huella.


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